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Confraternidad en Getsemaní

Una gran familia

JUAN JOSÉ DOMINGUEZ GONZÁLEZ
Cofrade de la Oración en el Huerto (Dos Hermanas, Sevilla).

  

           

Desde el día de mi bautismo soy cofrade de la Oración en el Huerto, naturalmente de mi pueblo, la de toda mi familia, la Hermandad de la Oración en el Huerto, de Dos Hermanas.

 

Desde que aprendí a leer y escribir me puse a coleccionar todo cuanto hacía referencia a la Oración en el Huerto, en general, y a tomar notas de cosas que conocía relacionadas con los tristes, y a la vez hermosos, Hechos de Getsemaní. Todo el maremagnum de papeles, recortes de periódicos, estampas... lo fui guardando en una carpeta que llegue a considerar como algo muy mío; una prolongación de mí mismo, como es cada hijo; mi más valioso y auténtico patrimonio...

 

Muchos años después del comienzo de tan peculiar “colección”, cerca de cuarenta, la Providencia me deparó una enfermedad lo suficientemente dura como para quitarme de toda vida laboral y lo suficientemente liviana como para sacar la carpeta, vieja y descolorida, abrirla y empezar a ordenar montones de notas, datos, efemérides...

 

Una mañana, cuando más acusado tenía mi complejo de legionario (por aquello de ser novio de la muerte) en la espera de una intervención quirúrgica decisiva y que se produciría el día que mi organismo guardase un raro equilibrio (raro en mí), me tropecé con un libro de Santo Tomás Moro en el escaparate de una librería de la sevillana calle Sierpes. Su título, “La Agonía de Cristo”. Obviamente lo compré y su contenido solo me resultó inédito hasta aquella misma tarde, lo leí del tirón.

 

El nombre verdadero de su autor era Sir Thomas More, Lord y Gran Canciller de la Corona Británica, en el siglo XVI. Por no seguir al rey de Inglaterra en su separación de la Iglesia Católica fue desposeído de todos sus cargos y honores y despojado de todo rango y privilegio. Considerado, por ello, traidor a la Corona fue encarcelado en la Torre de Londres, en una celda con ventanuco al catafalco de las ejecuciones, y con la Corte británica maquinando contra él los cargos precisos para que la condena fuese a muerte. Cierto es que una petición suya desde el presidio fue atendida y le proporcionaron papel, pluma y tinta. Viendo su propia situación comenzó a escribir lo que sentía trasladandose en pensamiento a Cristo, situando al Señor en el Huerto de los Olivos en ardiente plegaria y en espera de que en cualquier momento llegarían a por Él (por él, también), para tomar el camino de la muerte.

 

Aquella obra de quien sería en la Iglesia Católica Santo Tomás Moro se salvó por una serie de circunstancias que entra en el campo de lo milagroso, motivo por el que podemos gozar y meditar con su contenido.

 

¿Era, en aquel entonces, mi situación similar a la de Sir Thomas?. ¿Esperaba yo un desenlace definitivo?. Sin tener respuesta exacta para estas preguntas me sentí “agobiado” por el contenido de aquella carpeta vieja y descolorida que muchas veces cogía sin ni siquiera abrirla. Aquello no me pertenecía, tenía que darle forma y dejar su contenido a disposición de quien quisiera. Además, Sir Thomas de por medio, tenía que hacerlo antes de que fuese tarde.

 

En febrero de 1990 vio la luz mi libro “La Oración en el Huerto”, presentado en la Casa de mi Hermandad, y posteriormente al Arzobispo de Sevilla fray Carlos Amigo Vallejo que tuvo la amabilidad de recibirme con tal motivo. Actualmente el libro está agotado en sus ediciones papel pero hay un soporte informático que es otra “historia” nacida de aquella.

 

A partir de ahí contactaron conmigo hermanos de la Oración en el Huerto de localidades distintas a la mía, todas del entorno del Valle del Bajo Guadalquivir, donde el libro fue divulgado. La Hermandad de Lebrija me invitó a disertar sobre el mismo en su localidad. La de Jerez de la Frontera me invitó a la celebración de su Cincuentenario fundacional y allí conocí a hermanos de la Oración en el Huerto de toda la Bahía de Cádiz. A raíz de dicho encuentro visité otras hermandades como San Fernando y Sanlúcar de Barrameda.

 

Aquello me permitió tener la certeza de que la Oración en el Huerto es plural en sus manifestaciones cofrades, son muy distintas las formas pero el fondo es único e inconfundible. Cuando salía de una Hermandad y me dirigía a otra pensaba que la que dejaba no conocía a la que me esperaba y viceversa. ¿Era lógica esa situación?. ¿Cómo es que siendo todos hermanos entre sí no nos conociéramos?. No había salido de las provincias de Sevilla y Cádiz y unas preguntas me machacaban la cabeza: ¿cómo serán los otros “Huertos”?, ¿donde hay y donde no?.

 

Para llegar a la respuesta solo quedaba un camino: hay que buscarlas. Y así comenzó otro trecho del mismo camino cuando mi conocimiento solo alcanzaba a cinco  en la provincia de Sevilla y otras cinco en la de Cádiz. Pedí a cada una localizara otra y aunque no todas lo consiguieron, por Sevilla conocí Baeza; por Dos Hermanas, Córdoba...  Después, por Baeza conocí Úbeda, por Úbeda, Linares... Por Córdoba, Puente Genil, por Puente Genil, Palma del Río....

 

El siguiente paso quedaba claro: hemos de reunirnos, los cofrades de la Oración en el Huerto hemos de conocernos, las hermandades de la Oración en el Huerto han de ser hermanas entre sí. Que allá donde haya un Cristo orante en Getsemaní podamos llegar preguntando por nuestros hermanos en nuestro Cristo de la Oración, que estando juntos todos y cada uno nos sintamos como hermano entre hermanos, que nos conozcamos, en fin, todos los miembros de la familia de Getsemaní.

 

Expuse en mi Hermandad el proyecto de un Encuentro y automáticamente la idea, el empeño y la responsabilidad de lograrlo era un asunto de la Hermandad de la Oración en el Huerto, de Dos Hermanas.

 

El tercer domingo de noviembre de 1991 fue la fecha elegida para celebrar el I Congreso Nacional de Hermandades de la Oración en el Huerto bajo la denominación de Getsemaní 1991 Dos Hermanas. Concurrieron cerca de trescientos cofrades de veintitrés hermandades de ocho provincias (siete andaluzas y una extremeña). Se trataron seis ponencias, trabajos de grupos, charlas-coloquios, encuentro de juventud, puesta en común... De entre todos los grupos concurrentes recuerdo con gran cariño un autobús matrícula de Málaga que habían salido a las cinco de la mañana de su localidad, autobús lleno de juventud buena, sana e inquieta, como corresponde a una juventud cofrade. Eran los hermanos de Vélez Málaga que participaron activamente durante toda la jornada especialmente en el encuentro de juventud y en la Santa Misa de clausura.

 

En la Asamblea final se puso de manifiesto algo que ya se respiraba desde la mañana: la experiencia no podía quedar en aquel día, todos queríamos (era una necesidad individual colectivizada) repetir y seguir por la senda emprendida. Tras oir cuantos pareceres quisieron expresarse se llegó al acuerdo de dejar establecida la Confraternidad Getsemaní, celebrar un segundo Congreso a los dos años y preparar unos Estatutos que vinieran a regular los congresos. Para ambas tareas se ofrecieron las hermandades de Archidona y El Puerto de Santa María. Entre ellas llegaron al acuerdo de que la primera acometería la redacción de los Estatutos y la segunda organizaría el siguiente Congreso.

 

En noviembre de 1993 El Puerto de Santa María fue sede del II Congreso en el que se expusieron dos ponencias, se realizaron trabajos en grupo, puestas en común y se dio por finalizado el proceso estatutario con elevación a definitivo, en Asamblea General, del texto de los mismos. Para el siguiente Congreso presentaron su candidatura Archidona y Úbeda resultando elegida esta última.

 

Getsemaní 1995 Úbeda marcó un importante hito en varias vertiente. Por primera vez se amplió el Congreso, comenzando la tarde-noche anterior al día completo lo que resultó un gran éxito, y se atrajo la presencia de hermandades más allá de Andalucía. Cierto que en Dos Hermanas estuvo presente Jerez de los Caballeros (Badajoz) y en El Puerto de Santa María estuvo Cáceres, pero Úbeda concentró, además de un buen número de hermandades andaluzas, a Cartagena, Totana, Valdepeñas, Teruel, Gandia y Valladolid. Esta ruptura de “fronteras”, en lo que mucho tuvo que ver el buen hermano que es Andrés Saez Aparicio, no quedó ahí. Para organizar el siguiente Congreso se presentaron dos candidaturas: Sanlúcar de Barrameda y Cartagena resultando elegida esta última. Por primera vez los congresos Getsemaní saldrían de Andalucía haciendose presente en otros lugares.

 

Como secuela del Congreso de Úbeda se creó, en junio de 1996, en el Monasterio de Santo Domingo de Guzmán, Caleruega (Burgos), la Biblioteca Getsemaní donde pueden remitirse todo tipo de publicación que edite una Hermandad de la Oración en el Huerto creándose así una interesante biblioteca temática.

 

Getsemaní 1997 Cartagena conoció otra pequeña ampliación del tiempo congresual (desde media mañana el primer día y completo el segundo) y abrió la Confraternidad a dos grandes zonas devocionales de la Oración en el Huerto, la región murciana al amparo, principalmente, de la obra de Salcillo, y la región levantina donde hay una importante concentración de “Oraciones en el Huerto”. Por primera vez el Congreso contó con la bendición expresa de Su Santidad y la presidencia de honor de S. M. el Rey. Solo contamos con una candidatura para el Congreso siguiente porque una Hermandad que pretendía hacerlo, Valdepeñas, su delegación quedó a mitad de camino atrapada por una fortísima nevada. La nominación fue por aclamación de una Hermandad que llevó hasta Cartagena fu fabulosa banda de Tambores y Bombos: Teruel. 

 

En Cartagena se expuso, por primera vez, la Exposición Itinerante Getsemaní, gestionada por la Hermandad de Tarragona y en la que se muestran fotografías de todas las “Oraciones”. A partir de aquí la Exposición se ha ido incrementando de forma interesantísima y ha recorrido muy diversos lugares dando a conocer la Oración en el Huerto en el ámbito de las hermandades. En los últimos años la Exposición ha visitado, además de su sede en Tarragona, Reus, Palma de Mallorca, Bilbao, Teruel, Valdepeñas, Requena...

 

Cartagena abrió sus brazos a todos los “getsemanís” de España porque allí estábamos desde San Fernando hasta El Ferrol.

 

Getsemaní 1999 Teruel nos llevó al foco de uno de los itinerarios cofrades más importantes de España, “La Ruta del Tambor” y abrió Getsemaní a una Comunidad con gran implantación de la Oración en el Huerto, Aragón. El programa del Congreso incluía tres exposiciones, actuaciones musicales (cofrades y folclóricas), ponencia, trabajo en grupos, puesta en común... Se contó con un ponente de lujo, un sacerdote y cofrade turolense Prelado de Su Santidad. Como ya se venía haciendo desde 1995 en Úbeda se incluyó una visita turística guiada por la ciudad y, al igual que en Cartagena, cada participante tuvo su “foto de familia” de todos los congresistas. Por primera vez el Congreso nos ocupó dos días completos además de un tercero, optativo, para una visita turística de la Sierra de Albarracín. Pensando en el siguiente se presentaron dos candidaturas: Almería-Cofradía de Los Estudiantes y Valdepeñas, que resultó elegida.

 

La clausura, fue mediante una Misa de Hermandad que celebró el Obispo de la Diócesis, como en los congresos anteriores, pero que en el caso de Teruel, por la personalidad de su Obispo, la celebración fue apoteósica e inolvidable.

 

Uno de los interesantes resultados de este Congreso fue la ampliación del Banco de Datos que la Confraternidad tiene de todas las “Oraciones” que se localizan y la creación de las “Jornadas Getsemaní Aragón” que anualmente celebran las hermandades de la Oración en el Huerto, en Aragón. La I se celebró el año 2000 en Brea de Aragón como acto final de los organizados con motivo de la fundación de una Hermandad de la Oración en el Huerto en dicha localidad zaragozana. La II Jornada Getsemaní Aragón se celebra en Monzón (Huesca) como preparación del VI Congreso Nacional, Getsemaní 2001, Valdepeñas.

 

Cuando se redactan estas líneas el Congreso de Valdepeñas aún no se ha celebrado pero tengo confianza en que en el mismo tengamos la suerte de reencontrarnos con una delegación de Vélez Málaga, población que tiene capacidad para ser sede de un próximo Congreso y cuya Hermandad del Huerto tiene sobrada capacidad para organizarlo.

 

No todos los grupos de devotos de Cristo de la Oración en el Huerto están configurados como hermandades como aquí las conocemos. En otros lugares tienen otro sentido, otras formas aunque permanece el mismo fondo. Así tenemos las imandades portuguesas, fraternitates italianas, solidateis en Francia y Bélgica, mayorquinas en Perú, cofradías de patrón en Colombia, grupos de evangelización en Brasil y Méjico, grupos devocionales en Moscú, Berlín y Jerusalén... En total somos, actualmente, 325 grupos en veinte países, la mayoría hermandades españolas.  La 326 puede ser la Oración en el Huerto, de Novalla, pedanía de La Almunia de Doña Godina, Zaragoza, que esperan estar formalizados en la Semana Santa de 2002.

 

La gran familia de Getsemaní sigue creciendo. Y es bueno que todos los hermanos nos conozcamos.

 
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